10 Feb
2012
Posteado en: El agua y el arte
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Esculturas hidráulicas

El Espacio de Arte Objeto acaba de abrir la Convocatoria para la edición 2012 del Premio Bienal Kosice. El premio tiene como objetivo impulsar y apoyar la creación de obras artísticas que desarrollen mezclas de arte, ciencia y tecnología, tomando como base en esta edición el espíritu de la Ciudad Hidroespacial, de Gyula Kosice. Quienes deseen participar podrán entregar sus propuestas entre el 1º de Marzo y el 2 de Mayo, y recién en septiembre se expondrán las obras premiadas en el marco de la Segunda Bienal Kosice-Ciudad Hidroespacial, que se realizará en el Planetario de la ciudad de Buenos Aires.

Gyula Kosice es un escultor argentino de origen húngaro, pionero en el arte cinético o arte móvil. Su biografía es muy parecida a la historia del arte argentino, superponiéndose de manera casi precisa entre la década del 40 y la década del 70. Kosice inventó el arte cinético experimentando con piezas móviles, a las que luego agregó otros elementos, como el agua y el gas neón. Su primera escultura articulada y móvil es de 1944, mismo año en que fundó la legendaria revista Arturo. En 1949 con su obra Hidrocinestismo fue el primer artista –según se dice, del mundo– en usar agua como parte integrada y fundamental en una escultura.

Cuando entramos en su página web, www.kosice.com.ar, lo primero que vemos es una obra que recuerda a la Gota de agua móvil, una escultura hidrocinética de 1977, hecha con plexiglas, agua y luz. Ciudad Hidroespacial, la escultura-proyecto en que se basa el premio, es de 1969. Con forma de maqueta, la pieza de plexiglás y medidas variables, retoma imaginarios de la ciencia ficción y los estiliza, construyéndose a partir de una de las frases-manifiesto del artista: “El hombre no ha de terminar en la tierra”. En 1991, se realizó en el Museo Nacional de Bellas Artes una retrospectiva de su obra que abarcó casi cincuenta años de actividad. En el año 2005, Kosice convirtió su taller en un museo abierto al público que, por lo general, se visita los viernes a la mañana. Muchas veces el mismo artista recorre las instalaciones con los visitantes.

El arte debe ser el catalizador y el acelerador de nuestra humana capacidad de sentir, pensar y actuar, porque el acto pulsional entre lo cotidiano, el arte y la vida no tiene en verdad intermedios. Es un fluir constante”. La clave aquí, creo, está en la palabra “fluir”. Hace poco en una entrevista le preguntaron a Kosice cuál sería la forma en que sugeriría leer su obra. Él respondió “En profundidad y levedad”. No parecen, por una vez, términos contradictorios.