12 Nov
2014
Posteado en: El agua y tu salud
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AGUA CONTAMINADA, AGUA QUE ENFERMA.

La intoxicación con aguas no potables por sus altos índices de arsénico, aunque lentamente, provoca trastornos muy graves en la salud de quienes la consumen. La Argentina es uno de los países más afectados por el hidroarsenicismo; la prevención consiste en construir plantas potabilizadoras.

En la Argentina, el Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE) fue descripto en 1913 en Rosario por del Dr. Mario Goyeneche. La intoxicación por el consumo de aguas contaminadas con arsénico provoca alteraciones cardíacas y vasculares, alteraciones neurológicas, lesiones hepáticas y renales, repercusiones en el aparato respiratorio, lesiones cutáneas, y en el peor caso, hasta cáncer.

Nuestro país es uno de los más afectados por esta enfermedad, ya que las napas de los suelos de las provincias centrales están contaminadas por arsénico, debido a diferentes movimientos geológicos. Además, aunque en menor escala, existen aguas infectadas por el desecho de residuos industriales en algunos ríos. Por otro lado, la existencia de arsénico en aguas y suelos tiene que ver con la posible contaminación de alimentos de origen vegetal y animal que crecen y se crían en esas regiones.

Las provincias más expuestas al consumo de agua contaminada son Córdoba, Santa Fe, Chaco, Santiago del Estero, San Luis, La Pampa, y Buenos Aires. Las cifras de arsénico admitidas como normales son entre 0,10 y 0,12 mg/l, y en estas regiones en general, los análisis realizados superan ampliamente este número hasta llegar en algunos casos a 0,80 mg/l.

El Dr. Santiago Besuschio, profesor titular del departamento de Patología de la Universidad de Buenos Aires y ex jefe de Patología de los hospitales Fernández y Penna, señala: “La acción del arsénico introducido en el organismo, en muy pequeñas cantidades, durante años alcanza a todo el organismo, principalmente a la piel, donde ha sido posible la identificación histoquímica de arsénico. Una vez desencadenado no se detiene, es decir, cuando el arsénico está realizando sus trastornos y efectos tóxicos la progresión de la enfermedad no se detiene. Los efectos del arsénico se dan en los aparatos y sistemas donde se elimina: piel, aparatos urinario y pulmonar. La búsqueda del tóxico puede realizarse en sangre, orina o cabellos”.

Soluciones.

“Las soluciones al problema pasan por desarrollar las obras de infraestructura necesarias que produzcan resultados eficaces. Estas obras integrales y de escala regional deben encarase prioritariamente si tenemos en cuenta el exceso de cáncer cutáneo y visceral de las poblaciones afectadas, irreversible luego de una larga exposición al arsénico y con períodos de latencia, a pesar de haber cesado la exposición, de hasta 30 y 40 años”, apunta preocupado el Dr. Besuschio.

Aunque reconoce: “Si las plantas potabilizadoras grandes no se han hecho en situaciones económicas mejores, no creo que se hagan hoy en día”. Pero existen otras alternativas posibles de menor costo que, según señala el especialista, podrían encarar los diferentes municipios. Se trata de fábricas de agua mineral al costo y plantas de potabilización familiares, que ya se han puesto en marcha en algunos distritos y han logrado bajar los índices de contaminación.

 Fuente: Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires.