12 Abr
2016
Posteado en: El agua y el medio ambiente
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Alerta por la salinización de agua dulce

Hugo Fernández, vicedecano de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Tucumán, y su becaria Ana González Achem,  están trabajando en su tesis de doctorado en el Instituto de Biodiversidad Neotropical, el hecho de que cursos de agua de su provincia muestran elevados sorprendentes niveles  de salinidad, un dato que preocupa. Salinización

“Nos dimos cuenta de que no había estudios de contaminación por sales inorgánicas”, cuenta González Achem, licenciada en Ciencias Biológicas graduada en la UNT. Pero ellos no eran los únicos que estaban inquietos por este tema: científicos de otros siete países estaban preocupados exactamente por lo mismo. De esa alerta compartida nació, a comienzos de 2014, el Salinization Advisory Group, en la Sociedad de Toxicología y Química Ambiental.

“Nos estamos quedando sin agua y no hay legislación que establezca límites de vertidos y concentración -advierte González Achem, que fue nombrada representante de América para el grupo, de 25 científicos-. En la región, sólo Canadá y Estados Unidos tienen una ley, pero para una sola sal. En la Argentina hay una sola ley con cinco artículos dedicados a este tema. Pero el primero se contradice con el quinto: por un lado, dice que hay que establecer regulaciones por cuenca, y después, que cada provincia tiene autoridad sobre su cuenca. ”

El doctor Adonis Giorgi, de la Universidad de Luján, cartografió los puntos de mayor impacto en la región pampeana. La primera causa de salinización es la agricultura; la segunda, la minería a cielo abierto, y la tercera, la minería de sales (como la que agregamos a las comidas).

Otros procesos también incrementan la salinización. “Por ejemplo -detalla González Achem-, los argentinos tomamos agua de napa, y cuando se exceden ciertos niveles la lluvia hace que las sales del suelo penetren a más profundidad.”

Para Giorgi, el riesgo principal está en Mendoza, San Juan y Catamarca, zona de grandes empresas mineras. Sobre el Reconquista y el Matanza se encuentra la mayor cantidad de industrias que tiran soluciones salinas, además de otros contaminantes. En la zona de Mar del Plata se registraron problemas por el turismo, y en Comodoro Rivadavia, por exceso de uso del acuífero, que produce un cono de depresión y eso genera que ingrese agua marina.

Hay distintas formas de prevenir este problema; por ejemplo, promoviendo la transferencia de tecnología, reduciendo impuestos a agricultores que tengan plantas de tratamiento y desarrollando procesos de desalinización del agua, una tecnología por ahora muy costosa.

“Lo que más preocupa es la falta de conocimiento del impacto real -subraya Fernández-. Se sabe muy poco de la tolerancia de los ecosistemas acuáticos. Lo que sabemos es que uno de los impactos humanos más grandes está vinculado con la agricultura, que es en gran parte la base de nuestra economía. El otro gran impacto tiene que ver con la minería, y vamos en camino de convertirnos en un país con una minería muy importante, entonces hay que comenzar a hacer estudios para poder regular qué es lo que hay que controlar, cuándo y hasta dónde.”

“Creemos que disponemos de mucha agua, pero en este momento se está agotando a velocidades incalculables”, concluye González Achem.

Fuente “La Nación”